Denuncian revisiones caducadas de los extintores de incendio del nuevo hospital

Denuncian revisiones caducadas de los extintores de incendio del nuevo hospital

Denuncian revisiones caducadas de los extintores de incendio del nuevo hospital

Las revisiones de los extintores del nuevo Hospital Universitario de Melilla (HUME) estarían caducadas desde enero de 2026. La denuncia ha sido realizada por Sendy Nanwani, vicepresidenta de VOX Melilla, que también ha puesto el foco sobre la formación de los trabajadores ante una posible evacuación y sobre otras deficiencias que, según sostiene, continúan pendientes de solución en el centro hospitalario.

La cuestión va bastante más allá de una fecha anotada en una etiqueta. En un hospital, donde conviven pacientes con movilidad reducida, zonas quirúrgicas, instalaciones eléctricas, equipamiento médico y una elevada ocupación, la protección contra incendios forma parte de la seguridad básica del edificio. Un extintor instalado en una pared no constituye por sí mismo una garantía: debe encontrarse en condiciones de utilización, correctamente mantenido, accesible e integrado dentro de una estrategia de emergencia conocida por quienes trabajan en el centro.

Nanwani ha afirmado públicamente que la revisión de los extintores del HUME se encuentra caducada desde enero. La denuncia abre una cuestión que requiere una comprobación documental: cuándo se realizó realmente el último mantenimiento, qué equipos fueron revisados, cuál fue el resultado y cuándo correspondía efectuar la siguiente intervención.

Qué se denuncia sobre los extintores del Hospital Universitario de Melilla

La denuncia difundida el 14 de septiembre de 2026 sostiene que los extintores presentan revisiones caducadas desde comienzos de año. Nanwani ha planteado públicamente dudas sobre qué ocurriría si se produjera un incendio y fuese necesario utilizar alguno de esos equipos.

Es importante precisar el alcance de la información. Que las revisiones estén caducadas es, en este momento, una afirmación realizada por la dirigente de VOX Melilla. Determinar la situación técnica concreta requiere consultar los certificados, actas y registros de mantenimiento correspondientes.

Y esa documentación importa. El Reglamento de instalaciones de protección contra incendios establece obligaciones concretas de mantenimiento y trazabilidad. No estamos ante una cuestión meramente administrativa. Cuando necesitamos comprar extintor para proteger cualquier establecimiento, la elección del equipo es solo el comienzo: después llegan su correcta instalación, conservación, inspección y mantenimiento durante toda su vida útil.

Una etiqueta caducada no permite concluir por sí sola que un extintor no funcione

Conviene evitar dos errores opuestos. El primero consiste en quitar importancia a una revisión fuera de plazo. El segundo, en afirmar automáticamente que un extintor cuya revisión no está actualizada es necesariamente incapaz de funcionar.

Una fecha de mantenimiento vencida no demuestra por sí misma una avería, pero sí plantea una cuestión relevante: no se habría acreditado mediante el mantenimiento periódico correspondiente que el equipo conserva las condiciones exigibles.

El Real Decreto 513/2017, que regula las instalaciones de protección contra incendios, establece que estos equipos y sistemas deben someterse a las operaciones periódicas previstas en su programa de mantenimiento. Además, la empresa mantenedora debe documentar las intervenciones realizadas y, en el caso de los extintores, colocar una etiqueta que permita identificar, entre otros datos, la fecha de la operación y la correspondiente a la próxima revisión.

Por eso, si existe una discrepancia sobre el mantenimiento de los extintores de un hospital, la forma más directa de despejarla es acudir a las actas, certificados y registros. Son esos documentos los que permiten reconstruir qué se hizo, cuándo se hizo y cuál fue el resultado.

Por qué la protección contra incendios es especialmente sensible en un hospital

La protección contra incendios tiene importancia en cualquier edificio, pero un hospital introduce circunstancias que hacen particularmente delicada la gestión de una emergencia.

No todas las personas pueden abandonar inmediatamente las instalaciones. Puede haber pacientes encamados, personas sometidas a tratamientos, enfermos con movilidad limitada y áreas donde una evacuación requiere coordinación clínica y logística. Esto obliga a contemplar la seguridad desde una perspectiva mucho más amplia que la mera presencia física de extintores.

La prevención, la detección, la alarma, la sectorización, los medios de extinción, las vías de evacuación y la preparación del personal forman parte de una misma cadena de seguridad. Basta con que falle un eslabón importante para que la respuesta ante una emergencia sea más difícil.

Por esa razón, cuando una organización necesita comprar extintores, no debería plantearse únicamente cuántas unidades necesita. Hay que valorar los riesgos existentes, el tipo de fuego previsible, la ubicación de los equipos, su accesibilidad y señalización, así como establecer un mantenimiento periódico que permita conservarlos operativos.

El mantenimiento de los extintores no es opcional

El Reglamento de instalaciones de protección contra incendios establece un programa mínimo de mantenimiento para los equipos de protección activa. En el caso de los extintores, la normativa vigente contempla operaciones periódicas y un mantenimiento anual conforme al programa correspondiente de la UNE 23120, además de las pruebas reglamentarias asociadas a los equipos a presión cuando proceden.

Existe además una obligación de conservar documentación. El RIPCI dispone que las actas de mantenimiento deben permanecer disponibles durante al menos cinco años y que debe existir constancia de las operaciones realizadas, los resultados de las comprobaciones y las incidencias detectadas.

Este aspecto resulta especialmente importante en una controversia como la planteada en el HUME. La documentación puede convertir una discusión política en una cuestión técnicamente verificable. Si los mantenimientos se realizaron, debe existir trazabilidad documental. Si no se realizaron dentro de los plazos correspondientes, habrá que determinar qué ocurrió y qué medidas se adoptaron posteriormente.

Protección contra incendios y cumplimiento administrativo deben caminar juntos

La seguridad de un establecimiento empieza mucho antes de una emergencia. Desde la puesta en funcionamiento de una actividad hasta sus sucesivas modificaciones, existen obligaciones técnicas y administrativas destinadas precisamente a acreditar que determinadas condiciones han sido verificadas.

Por eso resultan relevantes recursos especializados como declaracion-responsable.com, especialmente cuando se analiza cómo se relacionan los requisitos de apertura, las instalaciones y las obligaciones de seguridad que posteriormente deben mantenerse durante la actividad.

Una instalación puede haberse diseñado correctamente y deteriorar progresivamente su nivel de seguridad si desaparecen el control y el mantenimiento. La protección contra incendios no termina cuando se inaugura un edificio. Es una obligación continuada.

La formación de los trabajadores, el segundo punto de la denuncia

Nanwani también sostiene que los profesionales del Hospital Universitario de Melilla no estarían recibiendo formación sobre cómo actuar correctamente en caso de evacuación.

Este punto amplía considerablemente el alcance del debate. Podemos disponer de extintores, señalización y sistemas automáticos, pero una emergencia obliga también a tomar decisiones humanas: comunicar la incidencia, seguir los procedimientos previstos, mantener despejadas determinadas rutas y ejecutar las actuaciones asignadas dentro de la organización de emergencias.

En un hospital esto adquiere una dimensión especial. Evacuar una oficina y evacuar determinadas áreas hospitalarias son escenarios radicalmente distintos. La preparación previa del personal permite reducir improvisaciones precisamente cuando existe menos margen para improvisar.

La visita de Inspección de Trabajo al área de quirófanos

La controversia tampoco comienza con los extintores. A finales de agosto de 2026, Inspección de Trabajo visitó el área de quirófanos del Hospital Universitario de Melilla después de las incidencias denunciadas por profesionales del centro.

Entre las cuestiones que se habían comunicado aparecían problemas de humedad y temperatura, fallos informáticos e incidencias relacionadas con los sistemas de busca. La visita fue valorada positivamente por VOX Melilla, que reclamó posteriormente conocer sus conclusiones.

Nanwani sostiene ahora que, aproximadamente dos semanas después de aquella actuación, los trabajadores todavía no conocían las conclusiones y que no apreciaban soluciones a varias de las deficiencias denunciadas.

La dirigente también menciona problemas de humedad y la presencia de óxido en instrumental quirúrgico. De nuevo, conviene mantener la distinción: son afirmaciones formuladas dentro de una denuncia política y deben contrastarse con los informes técnicos y administrativos correspondientes.

Qué documentación permitiría aclarar el estado de los extintores

La pregunta esencial no debería quedarse en si una pegatina muestra enero de 2026. Para determinar correctamente el estado de la protección contra incendios necesitamos conocer la documentación que acompaña a los equipos.

Entre la información relevante se encuentran la identificación de cada extintor, su ubicación, las fechas de mantenimiento, las operaciones efectuadas, los resultados obtenidos, las incidencias encontradas, las actuaciones correctoras y la identificación de la empresa mantenedora.

El RIPCI exige precisamente esa trazabilidad. Además, cuando una empresa mantenedora detecta equipos que no ofrecen garantías de correcto funcionamiento, presentan deficiencias no subsanables durante el mantenimiento o no resultan adecuados para el riesgo que deben proteger, tiene obligaciones específicas de información al titular.

Por tanto, comprobar el estado de los extintores del HUME debería ser técnicamente posible sin entrar en interpretaciones: hay que revisar los registros y contrastarlos con los equipos instalados.

La protección contra incendios actual exige mantenimiento, prevención y trazabilidad

El caso del Hospital Universitario de Melilla pone sobre la mesa una realidad que afecta a hospitales, residencias, hoteles, industrias, comercios, centros educativos y edificios públicos: tener sistemas contra incendios instalados no equivale automáticamente a estar protegido.

La seguridad depende de que los equipos sean adecuados al riesgo y permanezcan operativos. Depende también de detectar deficiencias, corregirlas y documentar las actuaciones realizadas.

En los últimos años, además, la protección contra incendios ha evolucionado hacia una mayor exigencia de trazabilidad. Ya no basta con afirmar que una revisión se hizo. Deben existir registros capaces de demostrar cuándo se efectuó, quién intervino y qué resultado tuvo.

Eso es especialmente relevante en edificios complejos. Un hospital no puede contemplar la seguridad contra incendios como una colección de equipos independientes repartidos por los pasillos. Estamos ante un sistema de protección compuesto por instalaciones, mantenimiento, organización y personas.

Qué queda por esclarecer en el nuevo Hospital Universitario de Melilla

La denuncia de Sendy Nanwani deja varias preguntas concretas que pueden responderse mediante documentación técnica y administrativa.

La primera es cuándo se efectuó el último mantenimiento de los extintores del HUME. La segunda, cuándo correspondía realizar la siguiente intervención. La tercera, si existe alguna deficiencia detectada en esos equipos y, en caso afirmativo, si ha sido corregida.

También queda por conocer qué formación relacionada con emergencias y evacuación ha recibido el personal y cuáles son finalmente las conclusiones de la actuación de Inspección de Trabajo realizada en agosto.

Hasta que esa información esté disponible, resulta necesario distinguir los hechos confirmados de las afirmaciones políticas. Está confirmado que Nanwani ha formulado públicamente la denuncia y ha situado las revisiones caducadas desde enero de 2026; el estado técnico efectivo de cada extintor requiere comprobar la documentación de mantenimiento correspondiente.

Un extintor solo protege cuando forma parte de un sistema que funciona

La polémica del nuevo hospital permite extraer una conclusión que trasciende el caso concreto: la protección contra incendios necesita continuidad. Comprar equipos, instalarlos y señalizarlos es solo el principio. Después hay que inspeccionarlos, mantenerlos y sustituir o reparar aquello que deje de ofrecer las garantías necesarias.

En la actualidad, cuando edificios públicos y privados concentran instalaciones eléctricas, tecnología, baterías, equipamiento especializado y una elevada presencia de personas, el mantenimiento preventivo tiene un valor fundamental. La finalidad no es superar una inspección ni actualizar una etiqueta: es aumentar las probabilidades de que todos los elementos respondan correctamente cuando realmente hagan falta.

En un hospital esa responsabilidad adquiere todavía más importancia. Estamos hablando de un edificio ocupado durante las 24 horas, con pacientes que pueden necesitar asistencia para desplazarse y profesionales que deben seguir prestando atención sanitaria incluso en circunstancias extraordinarias.

Por eso, ante la denuncia sobre las revisiones caducadas de los extintores del Hospital Universitario de Melilla, la respuesta útil pasa por la transparencia: mostrar las fechas de mantenimiento, acreditar las revisiones realizadas, identificar posibles deficiencias y explicar las medidas adoptadas para corregirlas.

La seguridad contra incendios funciona mejor cuando no necesita actos de fe. Necesita prevención, profesionales cualificados, mantenimiento documentado y equipos operativos. Y precisamente por eso una fecha aparentemente pequeña en la etiqueta de un extintor puede terminar abriendo una pregunta mucho mayor sobre cómo se está gestionando la seguridad de todo un edificio.