El investigado por el incendio de Las Peñas de Riglos admite que tuvo miedo: «Me veía incapaz de apagar el fuego solo»
La primera declaración ante la Guardia Civil revela que el principal investigado estaba solo cuando comenzaron las llamas y que tardó en utilizar los extintores porque el incendio «era muy grande»
El incendio de Las Peñas de Riglos, uno de los incendios forestales más graves registrados en Aragón, continúa bajo investigación. La primera declaración de P. A. M. U. ante la Guardia Civil, realizada el pasado 12 de agosto, dos días después de que comenzara el fuego, aporta nuevos detalles sobre los momentos iniciales del incendio.
El investigado reconoce ante los agentes que sintió «miedo» al comprobar la magnitud de las llamas y admite que se veía incapaz de combatir el fuego por sí solo. Según su declaración, no cogió los extintores hasta que llegaron otros trabajadores que se encontraban en las proximidades.
La investigación trata ahora de determinar cómo se originó el incendio de Las Peñas de Riglos y cuál fue la responsabilidad del investigado en el inicio de unas llamas que terminaron arrasando más de 14.500 hectáreas, obligaron a desalojar 19 localidades y dejaron cerca de un millar de vecinos afectados. Durante las labores de extinción también falleció un cabo de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
El investigado estaba solo cuando comenzaron las llamas
La declaración resulta especialmente relevante porque las cámaras de videovigilancia instaladas en la campa de acopio de materiales de las obras de la carretera A-132 habrían permitido situar al investigado como la única persona presente en el lugar donde comenzó el incendio.
P. A. M. U. explicó a los agentes de la Unidad de Protección de la Naturaleza (UPRONA) de la Guardia Civil cuáles eran sus funciones en la zona y qué hizo cuando detectó las llamas.
Preguntado sobre si intentó apagar el fuego inmediatamente, aseguró que no porque «era muy grande» y que la situación le produjo «mucha impresión».
El investigado explicó que esperó a que uno de sus compañeros, identificado como A., llegara para ayudarle porque, según sus propias palabras, «me veía incapaz de apagar el fuego él solo».
También manifestó que sabía que en la campa había un extintor 6 kg ABC, pero que no decidió utilizarlo ni recurrir a otros medios hasta que llegaron sus compañeros, alegando que actuó así «por miedo».
Utilizaron varios extintores para intentar contener el fuego
Una vez llegaron otros trabajadores, comenzaron a intentar controlar las llamas con los medios disponibles.
Según la declaración recogida por la Guardia Civil, P. A. M. U. utilizó un dispositivo contra incendios junto a A. y otro trabajador, identificado como J. Entre los tres habrían empleado varios extintores abc para frenar el avance.
Posteriormente llegó otro trabajador, R., que habría utilizado alrededor de siete extintores más.
La situación, sin embargo, ya había adquirido una dimensión considerable. Uno de los trabajadores llegó a bajar por el talud para intentar combatir el fuego desde la parte inferior.
A las labores de extinción también se incorporó posteriormente un civil que, según el investigado, parecía ser bombero y que colaboró utilizando otro extintor.
Estos primeros minutos resultan especialmente importantes para esclarecer la evolución inicial del incendio y determinar si existió alguna actuación que pudiera haber favorecido la propagación posterior de las llamas.
¿Quién llamó al 112?
Otra de las cuestiones planteadas durante la declaración fue quién dio el aviso de emergencia.
P. A. M. U. aseguró que no fue directamente él quien llamó al 112. Según su versión, entregó su teléfono a otro trabajador, el topógrafo, y fue este quien realizó la llamada para comunicar el incendio.
Posteriormente, el investigado asegura que llamó a su jefe para informarle de lo ocurrido, cumpliendo con el protocolo interno de comunicación de incidentes similar al requerimiento de una declaracion responsable en actuaciones laborales.
La secuencia de estas primeras actuaciones forma parte de la investigación que intenta reconstruir minuto a minuto cómo comenzó y cómo evolved el incendio de Las Peñas de Riglos.
«Se inició detrás de mí, cara al río»
Una de las incógnitas principales continúa siendo el punto exacto donde se originaron las llamas.
Durante su declaración, los agentes preguntaron al investigado si consideraba que el fuego había comenzado en el campo situado debajo de la explanada o en la propia explanada de acopio.
Su respuesta situó el inicio del incendio «detrás de mí, cara al río, en el talud de bajada a la finca agrícola».
El investigado también negó que hubiera líquidos inflamables en la zona donde, según su relato, comenzó el fuego.
Aseguró que en el lugar únicamente había bidones con agua, plásticos, maderas de encofrar, sacos de rafia con maderas y metales, además de los citados equipos con extintores almacenados. Parte de esos materiales, según explicó, quedaron afectados o se derritieron debido a las llamas.
Pese a las preguntas de los investigadores, terminó su declaración afirmando que «no sabe qué ha podido pasar».
Un incendio que arrasó más de 14.500 hectáreas
La dimensión alcanzada por el incendio convierte el origen de las llamas en una cuestión de especial trascendencia.
El fuego terminó afectando a más de 14.500 hectáreas, obligó a desalojar 19 pueblos y afectó a alrededor de un millar de personas. Además, las labores para controlar el incendio estuvieron marcadas por la muerte de un cabo de la UME.
Por ello, determinar qué ocurrió durante los primeros minutos, dónde comenzaron exactamente las llamas y qué circunstancias pudieron desencadenar el incendio constituye una de las principales líneas de la investigación.
Las imágenes de las cámaras de seguridad de la campa tienen un papel relevante en este proceso al permitir reconstruir quién se encontraba en la zona cuando se inició el fuego.
El investigado estuvo en prisión y quedó en libertad
P. A. M. U. llegó a ingresar en prisión después de su detención, aunque posteriormente quedó en libertad por decisión de la Audiencia de Huesca.
La causa judicial continúa abierta y el investigado mantiene su condición procesal. Por tanto, no existe una condena firme que determine su responsabilidad por el incendio.
Mientras tanto, el Gobierno de Aragón ha decidido personarse como acusación particular en la causa, además de figurar como perjudicado.
El Ejecutivo autonómico llegó a reclamar prisión provisional para el principal investigado argumentando la existencia de un «intenso» riesgo de fuga, relacionado, entre otras cuestiones, con su falta de arraigo en España.
La investigación sobre el origen del incendio continúa abierta
La declaración ante la Guardia Civil aporta una pieza más al complejo puzzle que rodea al incendio de Las Peñas de Riglos.
El relato del investigado sitúa el comienzo del fuego en el talud situado junto al río, reconoce que se encontraba solo cuando aparecieron las primeras llamas y explica que inicialmente no se atrevió a utilizar los extintores por miedo a la magnitud del incendio.
Sin embargo, la declaración de un investigado no determina por sí sola el origen ni la responsabilidad del incendio. Serán las pruebas recopiladas durante la investigación, entre ellas las imágenes de videovigilancia, los análisis del terreno y el resto de diligencias judiciales, las que permitan establecer qué ocurrió realmente.
La incógnita fundamental sigue abierta: ¿cómo comenzaron las llamas que terminaron convirtiéndose en uno de los incendios forestales más graves de la historia reciente de Aragón?
