El Ayuntamiento facilita al Betis la construcción de su edificio terciario sin exigencias previas de uso

El Ayuntamiento facilita al Betis la construcción de su edificio terciario sin exigencias previas de uso

El Ayuntamiento facilita al Betis la construcción de su edificio terciario sin exigencias previas de uso

En un movimiento que ha generado amplio debate en Sevilla, el Ayuntamiento ha decidido facilitar al Real Betis Balompié la construcción de su edificio terciario anexo al estadio Benito Villamarín sin exigir una definición previa de los usos que albergará. Esta decisión, adoptada por el gobierno municipal presidido por José Luis Sanz, contrasta notablemente con la rigurosidad aplicada a otros proyectos urbanos emblemáticos, como Vera Sevilla, donde cada uso debía ser definido y evaluado previamente. Sin embargo, más allá de las cuestiones urbanísticas y de mercado, emerge un factor crítico que no puede ser ignorado: la importancia real de la protección contra incendios en cualquier espacio en la actualidad.

El proyecto presentado por el Betis el 21 de julio de 2025 contempla la ampliación del estadio y la construcción de un edificio terciario de usos futuros deportivos y comerciales sin determinar. La Gerencia de Urbanismo ha mostrado una flexibilidad máxima, permitiendo que se inicie la obra sin detallar la evacuación, ventilación o las instalaciones contra incendios. Esto genera un vacío importante en materia de seguridad, ya que la protección frente a emergencias no puede quedar supeditada a etapas posteriores del proyecto.

En este contexto, es fundamental subrayar la función que cumplen los sistemas de protección activa y pasiva contra incendios. Desde un extintor estratégicamente ubicado hasta las instalaciones de hidrantes y BIEs, cada elemento debe ser planificado desde la fase de diseño. La ausencia de esta planificación puede derivar en situaciones de riesgo, especialmente en edificaciones de gran afluencia de público, como la prevista por el Betis.

Detalles técnicos del proyecto: más allá de la “cáscara” estructural

El edificio anexo al estadio contempla varias plantas, incluyendo dos sótanos destinados a garajes y espacio para autobuses y camiones de telecomunicaciones, con un total de 525 plazas. Sin embargo, la definición de los usos específicos, la compartimentación y la evacuación se posponen para fases futuras. La Sección Técnica del Servicio de Licencia de Obras ha señalado que “los locales/edificación anexa se proyectan sin uso, por lo cual sólo consideraremos los aspectos de resistencia de la estructura y la compartimentación dejando la evacuación y las instalaciones contra incendios para los proyectos diferenciados”.

En este punto, la incorporación de medidas de seguridad como la bie 45 mm se convierte en un requisito imprescindible que debe integrarse desde la fase inicial para garantizar que, una vez finalizada la obra, el edificio sea realmente seguro y cumpla con la normativa vigente. La planificación tardía puede provocar que estos sistemas se adapten forzosamente a un espacio ya construido, complicando su efectividad y aumentando los costes.

Impacto de la indefinición de usos en el mercado y la normativa

El secretario del Pleno municipal advirtió que la indefinición de usos no solo afecta a la planificación y seguridad, sino también al valor de mercado del inmueble y a lo que el Consistorio recibirá en contraprestación. Mientras en otros proyectos se exige un cumplimiento estricto de todas las normativas antes de otorgar licencias, en el caso del Betis, la aprobación de la “cáscara” estructural se ha otorgado con retraso en la evaluación de riesgos reales.

Esto plantea la necesidad de cumplir normativas específicas en materia de seguridad y protección contra incendios desde el inicio, pues las estructuras con alto riesgo de ocupación requieren una planificación integral de sistemas de alarma, hidrantes, compartimentación y rutas de evacuación. La protección contra incendios no puede ser un mero requisito administrativo, sino un eje fundamental de cualquier proyecto de construcción moderno.

Edificabilidad y planificación urbanística

La edificabilidad máxima del conjunto del Benito Villamarín alcanza los 106.158,89 m²t, con un 70% destinado a equipamiento deportivo privado y un 30% a usos compatibles terciarios. Los sótanos y las instalaciones complementarias, aunque contemplados, carecen de definición concreta en cuanto a usos, ventilación y evacuación, un factor que puede comprometer la seguridad global del edificio si no se aborda adecuadamente desde la fase de proyecto. Cada modificación técnica, por mínima que sea, puede alterar significativamente la protección estructural y contra incendios.

El riesgo de la flexibilidad normativa: evacuación y seguridad operativa

Al permitir construir sin un proyecto completo de seguridad contra incendios, el Ayuntamiento deja un riesgo implícito: las rutas de evacuación y la eficacia de los sistemas de protección podrían no cumplir con el Código Técnico de la Edificación (CTE) hasta fases muy avanzadas. La seguridad operativa no puede quedar supeditada a la buena voluntad futura de los promotores; requiere medidas concretas como señalización de salidas, sistemas de alarma, detectores y control de accesos, que deben estar integrados desde el inicio del proyecto.

Aspectos prácticos de la protección contra incendios en grandes instalaciones

En grandes edificaciones deportivas o terciarias, la protección contra incendios incluye varias capas: sistemas de detección temprana, extintores portátiles, rociadores automáticos, BIEs y compartimentación estructural. Cada uno de estos elementos debe ser considerado desde el diseño, no solo para cumplir la normativa, sino para garantizar la seguridad real de los usuarios. La falta de planificación inicial puede derivar en soluciones improvisadas, costosas y menos efectivas, especialmente en espacios con afluencias masivas de público.

Algunas conclusiones y consideraciones finales

La decisión del Ayuntamiento de Sevilla de facilitar al Betis la construcción de su edificio terciario sin exigencias previas de uso demuestra un enfoque flexible que, si bien agiliza la obra, introduce riesgos significativos relacionados con la seguridad y la protección contra incendios. La importancia de integrar sistemas como extintores, BIEs y evacuación segura desde la fase inicial es crítica para garantizar que la mole anexa sea funcional, segura y conforme a la normativa.

En este contexto, la vigilancia por parte de la administración, la revisión constante de las normativas y la implementación rigurosa de medidas de seguridad no son meras formalidades, sino condiciones esenciales para que un proyecto de esta magnitud no se convierta en un peligro potencial para usuarios y visitantes. El equilibrio entre flexibilidad administrativa y cumplimiento estricto de la protección contra incendios será determinante para el éxito y seguridad del nuevo edificio terciario del Real Betis.